15 alumnos de Politècnics llevan embarcados desde hace unas semanas en una aventura que no olvidarán fácilmente: su movilidad Erasmus+, una experiencia que va mucho más allá de unas prácticas en empresa.

Desde el año 2016 el Politènics participa de lleno en el proyecto “Erasmus+” , un programa de la Unión Europea que promueve la movilidad de alumnado (y profesorado) de centros educativos y ofrece oportunidades de movilidad y cooperación en los ámbitos de la educación superior, la educación y la formación profesionales, educación de adultos y educación escolar, juventud y personal deportivo.

Desde el inicio de nuestra participación en el programa, ya han sido más de 80 personas (alumnado y profesorado) que han disfrutado de esta gran experiencia que es la movilidad internacional en forma de prácticas en empresa, cursos de formación e impartición de clases. Y es que el Politénico ha estado presente en países como Alemania, Bélgica, Irlanda, Italia, Malta, Portugal, Reino Unido, Suecia… todo un “tú en Londres y yo en California”.

Cuando pensamos en las movilidades Erasmus+ lo primero que nos viene a la cabeza es nuestro alumnado trabajando en empresas 40 horas semanales, adquiriendo conocimientos técnicos que seguro serán provechosos para su futuro laboral. Y no nos equivocamos (del todo)…pero esta experiencia va mucho más allá.

Mucho más que unas prácticas en empresa

Procesos de selección, preparación de maletas, billetes de avión, búsqueda de alojamiento que parece que no termina nunca… estos son algunos de los pasos que nuestro alumnado ha tenido que dar antes de llegar a su destino; parece poco, pero no lo es. Una vez se han instalado, ¡empieza la aventura!

No podemos olvidar que una parte fundamental del Erasmus+ es conocer gente de otros países, socializar, aprender unos de otros y, por qué no, echar de menos un poco tu casa y tus costumbres…quien no ha ido de ¿Erasmus+ y ha echado de menos la tortilla de patatas o el látigo? ¿O no tener moqueta incluso en el lavabo?

Aprender a valerse por sí mismo, visitar lugares nuevos, mejorar en una lengua extranjera, adaptarse a costumbres locales, hablar italiano, polaco y alemán a la vez en una misma habitación, establecer una amistad de por vida con gente que hace un día que conoces, salir de fiesta, enamorarse, desenamorarse…estas son algunas de las muchas cosas más que engloba esta experiencia.

Un dato curioso: el 33% de los antiguos estudiantes Erasmus tienen pareja de una nacionalidad diferente, y el 27% de los estudiantes Erasmus encuentran a su pareja de larga duración durante su movilidad. La Comisión Europea estimó en 2014 que es probable que alrededor de un millón de bebés hayan nacido de parejas Erasmus desde 1987… familias, ¿cómo va su nivel de lengua extranjera?

Y es que cuando pensamos en nuestro alumnado en movilidad, debemos tener en cuenta que están viviendo una experiencia que va mucho más allá de la laboral; están haciéndose como personas, están creciendo, están madurando…en fin, están disfrutando de una experiencia que les cambiará por completo, ¡una experiencia 360º!